4 básicos consejos para escribir emails y publicaciones de redes sociales

Por Mónica Castro

Seguramente a ti te ha pasado: estás tan absorto en tus cosas que por un instante pierdes la concentración y tienes que volver a empezar. No te preocupes, no eres el primero ni el último al que le pase, pero si te sientes muy agobiado, lo mejor es tomarte un respiro, estirarte y volver a empezar.

Gracias a este mundo tan agitado en el que vivimos, todo lo tenemos que realizar de manera muy rápida. Tan rápida, que a veces no nos damos el tiempo de salir de nuestra zona de confort, tomar una pausa y tranquilamente hacer una retrospectiva para ver si lo que estamos haciendo está bien o mal.

Todos redactamos correos electrónicos, mensajes, tuits, posts de Facebook y todos nos hemos equivocado en más de una ocasión. Por suerte, en algunos casos existe un maravilloso botón llamado “editar” que nos permite corregir nuestro error y seguir adelante con nuestras vidas; pero ese preciado botón desafortunadamente no existe en todos lados, por lo que es importante dejar de hacer las cosas tan mecánicamente y dejar de culpar a nuestros dispositivos.

Por ello, es importante que tomes en cuenta estos cuatro básicos consejos para redactar emails, publicaciones de redes sociales, y prácticamente cualquier tipo de escrito:

1. La redacción

Si de por sí existen los mal entendidos cara a cara, ahora imagínate la cantidad de peleas y discusiones que han surgido de forma escrita, porque lo que tú escribiste, no lo entendió la otra persona o simplemente lo mal interpretó. Por ello, es de suma importancia que nuestra redacción sea lo más clara posible; antes de enviar, relee por lo menos una vez lo que escribiste y piensa si el receptor lo entenderá de la misma manera que tú.

También es indispensable que conozcas y practiques los diferentes tipos de discursos, porque no es lo mismo escribir una carta formal, a enviarle un whatsapp a tu mejor amiga.

Para todo lo anterior, es indispensable leer y leer mucho.

2. Faltas de ortografía/ errores de dedo

Yo sé que a todos nos pasa, pero si no hiciéramos las cosas tan de prisa, realmente no tendrían que pasar ni los errores de dedo y mucho menos las faltas ortográficas; somos mucho más inteligentes que el teclado de un teléfono “inteligente”. Vuelvo a lo mismo, hay que releer nuestros escritos con calma y aunque estemos un poco viciados de ellos, prestar atención a los pequeños detalles.

Si tienes dudas acerca de cómo se escribe una palabra, ¡búscala en un diccionario, googléala o pregúntale a tú mamá, hermano, novia, compañero o a quien sea!

Si sigues con la misma duda, haz lo que yo hago: utiliza un sinónimo más fácil. Como simple recordatorio, sí cuentan como faltas ortográficas la falta de acentos y de puntuación, ehh.

No dejes que ese tipo de errores te persigan por siempre.

3. Adjuntar documentos, imágenes, links…

Con pena admito que infinidad de veces se me ha olvidado adjuntar archivos a correos electrónicos y tengo que aguantarme la vergüenza de enviar un segundo email haciendo más notorio mi error. Lo bueno de esas experiencias es que:

A) Aprendí a adjuntar primero el documento, imagen o lo que sea que tenga que enviar y posteriormente redactar el correo.

B) Para los que tenemos correo en Gmail, nuestro buen amigo Google nos alerta antes de cometer ese error cuando escribimos la palabra “adjuntar” en nuestro texto y aún no lo hemos hecho. Pero también es importante que, cuando publicamos algún post o imagen en alguna red social o en nuestro blog, revisemos su funcionalidad (es decir, que sí tenga enlace). Es tedioso y poco productivo tener que estar revisando y editando posteriormente.

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4. Buenos títulos

Ya sea en correos electrónicos (asunto), publicaciones de blogs, o cualquier otro escrito que necesite uno, recuerda que el título es de lo que hablamos en el texto, pero reducido a pocas palabras. No intentes escribir toda una conversación; sé claro, conciso e interesante. Si me preguntas, a mí me ha costado muchísimo trabajo aprender a serlo, pero entiendo y comprendo su importancia.

Me he dado cuenta de que sí es indispensable. Un buen ejercicio para lograrlo, es renombrar a tus películas, cuentos y libros preferidos.

Un error puede ocurrirle a cualquiera, y seguramente nos seguirán ocurriendo a lo largo de nuestras vidas. La cuestión es que tomes en cuenta estos cuatro importantísimos consejos antes de redactar cualquier tipo de escrito y sobre todo, tomarte el tiempo necesario para hacer las cosas pausadamente y con la importancia que se merecen.

Lo principal no es aparentar profesionalismo, es SER un profesional.

Para más consejos útiles para tu vida emprendedora, suscríbete al blog de Ojo Terzo (desde el pie de página) y ponte en contacto para encaminar y desarrollar con diseño tu proyecto profesional.

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Artículo escrito por la Autora/Colaboradora Mónica CastroPR Professional. Big eyes. Noisy laugh. Fashion lover. Celiac. Jazz Age obsessed. Batalla de Lobregal.

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